Ante la posibilidad de cambios radicales en las obras sociales, impulsados por el kirchnerismo, la CGT se reunió en la sede de UPCN y posteriormente emitió un comunicado en el que defendió el funcionamiento del sistema en plena pandemia.

La central obrera se alteró con la versión que indicaba que la kirchnerista Liliana Beatriz Korenfeld iba a encabezar la Superintendencia de Servicios de Salud, un cargo que ocupó durante la gestión de CFK. Los sindicalistas recuerdan, todavía, que fue quien «les pisó la transferencia» de millones de pesos de las obras sociales, en pleno enfrentamiento con la jefe de Estado en ese entonces.

Luego, la frase que pronunció Cristina, “tenemos que ir a un sistema nacional integrado de salud entre lo público, lo privado y las obras sociales que optimice recursos”, caló hondo el humor gremial, que decidió mostrar su postura a través de un texto. Incluso Antonio Caló, previo al cónclave, dijo que «el que manda es el Presidente y que la vicepresidenta debe abocarse a la tarea legislativa».

Lejos de cualquier modificación, los gremios expresaron que «el Sistema Nacional de Obras Sociales continuó brindando cobertura integral de salud a millones de trabajadores y su grupo familiar a lo largo y ancho de todo el territorio nacional, sin límites de cobertura ni costos adicionales asegurando el acceso en tiempo y forma a todo lo necesario para hacer frente a la contingencia y adaptando rápidamente sus estructuras para dar respuestas eficientes.
La pandemia multiplicó exponencialmente los costos para la atención en los centros médicos propios y los gastos en la contratación de clínicas y sanatorios privados».

Y recordaron que «los ingresos de las obras sociales mermaron año a año a medida que se fue deteriorando el poder de compra de los salarios y fueron los propios trabajadores los que, con sus aportes, compensaron las caídas de recaudación y costos extras generados por la pandemia en sus obras sociales sin aportar dinero extra».

En este marco, dejaron en claro que «el Coronavirus demostró la solidez y nivel cobertura de uno de los sistemas de salud más solidarios del mundo, al tiempo que resultó evidente la necesidad de dotarlo de fondos suficientes para garantizar la salud de todos. Los trabajadores y trabajadoras recibieron en tiempo y forma adecuada la atención que requirieron sin límites de ninguna naturaleza cualquiera haya sido la complejidad de su afección demostrando que los cimientos solidarios que caracterizan a nuestro sistema están más sólidos que nunca»

«Tenemos que seguir consolidando y fortaleciendo nuestro sistema de salud para poder adecuarlo a los desafíos presentes y futuros y seguir sosteniendo con orgullo que los derechos inalienables como la salud deben ser defendidos sin banderías políticas para que cada ciudadano y ciudadana pueda seguir accediendo en tiempo y forma a un sistema que es modelo en el mundo», completó su misiva la CGT.