Este sábado el Presidente Alberto Fernández explicó los motivos por los que decidió anular el decreto que planteaba la intervención estatal sobre la empresa cerealera Vicentin, que se encuentran en convocatoria de acreedores e investigada por posible fuga de capitales y lavado de dinero. Según el mandatario, el objetivo era “rescatar” una empresa que pudiera servirle al pueblo argentino pero no se pudo avanzar en ese sentido debido a la obstaculización de la Justicia.

Respecto del decreto oficial difundido ayer que retrocede con el proyecto de intervención de Vicentin, ante el aval judicial a la pretensión de los dueños de la empresa de permanecer en el directorio pese a estar siendo investigados por el manejo turbio de millonarios créditos otorgados por el Banco Nación durante el gobierno de Cambiemos, Fernández explicó que “lo único que intentábamos era ver si podíamos salvar esa empresa y ponerla al servicio de la Argentina”, pero afirmó que “fue todo imposible”.

Los obstáculos para avanzar en ese plan provinieron tanto de la justicia de Reconquista que defendió las pretensiones empresariales como de los cuestionamiento opositores y las críticas mediáticas. En este sentido, Fernández criticó a la oposición por “instalar la idea” de que los integrantes del Gobierno son “expropiadores seriales”, maniobra con la que quedó claro que “se preocuparon sólo por la propiedad privada de Vicentin”. El presidente también aludió a la marcha opositora del pasado 20 de junio, en plena cuarentena, recordando que “me tuve que bancar a tipos tocando la bocina, insultando”.

Respecto de la situación actual del concurso de Vicentin, el presidente consideró que todos los datos “son muy preocupantes”. “Nos pusieron todos los obstáculos”, insistió Fernández. “El resultado es que ahora no sé para dónde van a correr ellos. La plata del Estado no está para salvar directivos. Estatizar deudas privadas, no. Rescatar una empresa para que le sirva al Estado argentino, sí”, concluyó.