El 1° de abril se conmemora el “Día Nacional del Trasplante de Médula”, un
tratamiento muy efectivo para enfermedades de la sangre, pero poco aplicado por la baja cantidad de donantes.

Por la Dra. Sofía Burgos

Asesora Médica de la Asociación Civil Linfomas Argentina (ACLA)

Hematóloga de los Sanatorios de la Trinidad Palermo y Mitre, el Hospital Ramos Mejía y la

Fundación de la Hemofilia Argentina

M.N. 147.448

Todos los 1° de abril se conmemora en Argentina el “Día Nacional del Trasplante de Médula”,
una iniciativa que tiene el objetivo primario estimular la donación de médula ósea a partir de
la difusión de las ventajas de su trasplante para el tratamiento de enfermedades como las
leucemias agudas, los linfomas, los síndromes mielodisplásicos, la mielofibrosis, las aplasias o
fallos medulares e inmunodeficiencias congénitas (entre otras); para las cuales muchas veces
ésta es la única opción terapéutica.
El trasplante de médula es un tratamiento en el que se reemplazan las células enfermas de la
medula ósea por células madre provenientes de la médula de un donante sano compatible
(trasplante alogénico) o proveniente de una extracción previa almacenada del mismo paciente
(trasplante autólogo). Es uno de los pocos tejidos que se puede donar en vida.
Es habitual que un paciente con las mencionadas enfermedades realice, en épocas de buena
salud, extracciones de médula para su posterior uso autólogo, ya que es muy difícil que dos
personas tengan la misma información genética para la donación de médula. Para citar un
ejemplo, la compatibilidad entre hermanos de los mismos padres es de apenas 25%; por lo
cual, la mayoría de los pacientes que precisen de este tratamiento terminarán buscando un
donante compatible en el registro mundial de médula ósea.
Esta red Internacional llamada BMDW (Bone Marrow Donors Worldwide), agrupa registros de
más de 63 países y que actualmente cuenta con más de 32 millones de personas anotadas.
Argentina posee funciona su propio registro nacional que funciona en el INCUCAI (Instituto
Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante), el cual está afiliado a la BMDW y

ayuda a incrementar cada año la lista de argentinos que se suman a la red mundial de
donantes voluntarios.
Cuando una persona se registra como donante, se le toma una muestra de sangre para análisis
y se analiza para que su información genética será incorporada a este registro mundial. Si
alguien que necesita médula compatible con ese donante, lo llamarán para preguntarle si se
anima a donar. En el caso de una respuesta positiva, se organiza un operativo para que esas
células, luego de extraídas, viajen de manera segura al lugar del mundo donde está la persona
que las necesita. Los requisitos para ser donante son los mismos que para donar sangre, en
donantes de 18 a 55 años.
Existen dos formas de donar médula ósea:
 Aféresis: Unos días antes de la extracción, el donante se aplica unas inyecciones en el
abdomen. El día de la donación, se le coloca un catéter en una vena por donde sale la
sangre y entra a una máquina que separa las células “madre” y lo demás es restituido
al donante. Es muy perecido a una donación de sangre.
 Extracción directa en quirófano: Es un método poco utilizado, pero se lo prefiere en
casos pediátricos y en enfermedades específicas. Se realiza en quirófano bajo
sedación, extrayendo la médula del hueso a través de la pelvis. Es muy seguro para el
donante, sin embargo, si el donante prefiere el otro método, se utiliza el de su
preferencia.
Desde la Asociación Civil Linfomas Argentina (ACLA), en el marco de nuestra campaña de
concientización permanente “Los linfomas no se tomas vacaciones”, acompañamos el Día
Nacional del Trasplante de Médula Ósea, concientizando sobre la importancia de la donación y
acompañando a los pacientes agrupados a nuestra asociación; muchos de los cuales han
mejorado su salud gracias a este tratamiento. Para mayor información, los invitamos a visitar
nuestra página web www.linfomasargentina.org.