El Gobierno porteño enviará a la Legislatura una serie de medidas para auxiliar a las pymes, gravemente afectadas por la pandemia. Las iniciativas prevén una condonación del ABl y una nueva línea de créditos para aquellos comercios no esenciales.

También establecen una condonación del impuesto al uso del espacio público para las actividades comerciales en la vía pública, una prórroga de la suspensión de embargos, la cual se extiende hasta el 31 de agosto, y una nueva línea de créditos accesibles a través del Banco Ciudad, destinada a la recomposición del capital de trabajo para los comercios con actividad no esencial.

La gestión de Larreta indicó la medida se extenderá durante junio y julio próximo y beneficiará a unos 110 mil comercios no esenciales que “refieran a la venta de bienes y prestación de servicios”.

Entre los locales contemplados se destacan bares, restaurantes, librerías, peluquerías, jugueterías, hoteles y gimnasios, algunos de los cuales permanecen cerrados desde el inicio del aislamientos y otros que pudieron reabrir sus puertas, pero este miércoles deberán bajar nuevamente sus persianas por el endurecimiento del aislamiento.

Fuentes de la administración porteña señalaron que la implementación de las medidas impulsadas “representará para la Ciudad de Buenos Aires un costo fiscal total de 600 millones de pesos”, en un contexto en el que la administración registra una caída de la recaudación del orden del 35% promedio en los últimos tres meses.

Un paquete de ayuda de este estilo era reclamado por la oposición, encabezada por el Frente de Todos, y por Evolución Radical, que a través de Juan Nosiglia sostuvo que “de los 120.000 comercios que fueron habilitados para funcionar con la flexibilización de la cuarentena, un 20% bajó sus persianas” y pidió que el Gobierno nacional aporte asistencia para resguardar puestos de trabajo.