El comercial se remonta al año 1864, en Amsterdam, con Gerard Heineken, fundador de la icónica marca de cerveza, como protagonista. Allí, una gitana a través del clásico “Veo, veo” le predice un futuro por demás augurioso para su naciente marca: la cerveza Heineken estaría presente en diversos países del mundo como sinónimo de calidad y tradición. A lo largo del spot, y como si fuera una visión del propio Gerard, se pueden reconocer diferentes contextos de celebración en las principales urbes cosmopolitas. Al volver a la realidad, consulta a la gitana por la calidad de su cerveza, a lo que esta responde que el sabor estará intacto y será el mismo en todos los países.

“La calidad no se mide por el tamaño de su marca, sino por la pureza de su cerveza. Incluso mientras seguimos abriéndonos a nuevos mundos, la dirección intransigente de Gerard hacia la perfección aún vive en la familia. El nombre Heineken, estampado en cada botella individual, se convirtió en un símbolo internacional de calidad”, afirma Guadalupe Ries Centeno, Brand Manager de la marca.